Uno de los motivos que más trae “sufrimiento” al ser humano, es vivir con apegos. Y lo pongo entre comillas para hacer énfasis que realmente es más un estado de la mente que la situación en sí. Cuando sufrimos una pérdida, sea del tipo que sea, una relación, un empleo o inclusive la partida de un ser querido, es un factor que definitivamente nos va causar dolor. Eso no puede evitarse. Pero si podemos ahorrarnos el sufrimiento. Y me refiero al ese tipo de sufrimiento que cae en la autoconmisceración  y en la victimización que nos tiran al drama total.

Estar consciente de que nada es eterno ni para siempre en esta vida, ya no nos predispone a que cada vez que se cierre un ciclo sintamos que se nos cae el cielo a pedazos o que el destino nos está jugando una muy mala pasada. Hay que soltar. Si nos quedamos sin empleo, pensemos de manera positiva, todo cambio es para mejorar y seguro vendrá algo mejor.

Cuando una relación termina, es mejor un buen adios que aferrarnos a alguien que simplemente ya no quiere estar con nosotros, o visceversa, no se vale hacer perder el tiempo valioso de otra persona o si ya no le amamos, pues dejarle que siga su vida con alguien más. ¿Para que aferrarse a una relación que no da mas?

La mejor manera de honrar a un serquerido que ha partido, es dejarlo ir; recordándo con todo el amor, agradeciéndole todas las cosas bellas que vivimos y que aprendimos. La vida es así, simplemente, ciclos.

No es fácil soltar, pero cuando nos hacemos conscientes que seguir atados a algo que ya acabó es solo pérdida de tiempo y sufrimiento extra, entonces es más fácil dejar ir.

Vive la vida sin apegarte a nada. Nada ni nadie nos pertenece. Ama sin ataduras. Disfruta los momentos presentes, nunca dejes de decirle a tus seres queridos cuanto los amas. Recuerda que soltar es crecer.

 

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